Alimentación de los Hipopótamos

Alimentación de los Hipopótamos

No todos los animales que presumen un enorme tamaño anatómico precisamente basan su dieta en pura proteína. Los hipopótamos comunes son mayormente herbívoros, pero en ciertas zonas de África es muy frecuente observarlos alimentarse de otras opciones que incluyen a la carne, especialmente proveniente de la carroña.

Los hipopótamos pigmeos se alimentan de helechos, raíces, plantas y frutos que han caído al suelo, pero son capaces también de sostenerse en sus dos patas traseras por un breve tiempo para alcanzar comida de los árboles. Su dieta es de mayor calidad que la de su pariente común.

Ambas especies poseen un estómago de tres o cuatro cámaras pero no fermentan el alimento de la misma manera que los animales rumiantes, por lo que se les llega a denominar semirumiantes.

Los hipopótamos comunes ingieren alrededor de 40 kilos de comida todos los días.

Dedican alrededor de cinco horas para pastorear y el momento elegido para ello es en horas de la noche, ya que durante el día se mantienen refrescándose en el agua de ríos y lagos. Hipopótamos comunes ingieren alrededor de 40 kilos de comida todos los días, la cual representa el 1.5 % de su peso corporal. Adultos más grandes comen mayores cantidades que llegan ocupar el 2.5 % de su peso total. Los pigmeos consumen mucho menos que eso debido a su tamaño diez veces menor.

La dieta del Hippopotamus amphibius incluye pastos cortos, hojas, flores y plantas herbáceas que levantan con ayuda de sus prominentes y musculosos labios de 50 cm de ancho. Un mínimo porcentaje se basa en una dieta de plantas acuáticas. No mastican sus alimentos. El menú de ambos tipos de hipopótamo dentro de los zoológicos se basa en alfalfa, granos, lechuga, melón, zanahoria y manzana.

Tienen la capacidad de almacenar en su estómago la vegetación consumida por dos días y utilizarla como reserva de alimento. Con esto pueden pasar hasta 20 días sin comer.

Hábitos alimenticios de los hipopótamos.

Hipopótamo común alimentándose de vegetación acuática del lago Naivasha, Kenia.

Al nacer, estos mamíferos poseen intestinos estériles que no están preparados para digerir grandes cantidades de vegetación, mucha de ella gruesa y fibrosa, por lo que necesitan de bacterias para fortalecerlos. Tales bacterias son obtenidas de las heces de la madre, por lo que, efectivamente, tienen que comerlas.

Su sistema digestivo no está adaptado para digerir la carne, sin embargo, han sido vistos alimentándose de cadáveres de mamíferos abandonados, e incluso robando a la presa de otros animales. Según los investigadores, el comportamiento carnívoro de un hipopótamo posiblemente provenga de una enfermedad o deficiencia nutricional.

Las crías necesitan fortalecer sus intestinos ingiriendo las heces de la madre.

Estos mamíferos no defecan de la misma forma que comúnmente solemos conocer en otras criaturas. No solo lo hacen en grandes cantidades sino que lo dispersan a su alrededor. La primera señal de que harán esto es cuando mueven su pequeña cola de un lado a otro; segundos después se observa la expulsión de los desechos mientras la cola sigue en movimiento logrando que tales residuos salpiquen a algunos metros a la redonda. Se dice que esto lo hacen para reafirmar su territorialidad. Lo realizan tanto a la orilla de fuentes de agua como dentro de esta. Es por ello que en algunos zoológicos se colocan letreros de advertencia donde se le informa al visitante que mantenga su distancia o tenga contemplado que en cualquier instante esto puede ocurrir.

En algunas poblaciones de hipopótamos comunes alrededor de África, se ha presenciado varios cadáveres en ríos y lagos y nadie sabe por qué, ya que los cuerpos flotan enteros sin ningún signo de depredación por algún cocodrilo, que sería su más común enemigo en el agua. Se dice que esto es producto del ántrax, una enfermedad infecciosa que mata repentinamente a varios animales salvajes, entre ellos el hipopótamo. Lo preocupante es el hecho de que algunos ejemplares practican el canibalismo e ingieren la carne infectada del compañero, aumentando así, el riesgo de propagación del bacilo Bacillus antharis, causante de dicha enfermedad.