Anatomía de los Hipopótamos

Anatomía de los Hipopótamos

Anatomía de los Hipopótamos

Entre las dos especies de hipopótamo que existen actualmente puede apreciarse ciertas similitudes externas, pero realmente difieren enormemente en características anatómicas, principalmente en tamaño corporal.

Hipopótamo pigmeo

Los hipopótamos pigmeos tienen un cuerpo redondeado y patas cortas con cuatro dedos; se les conoce como artiodáctilos. Miden alrededor de un metro de altura y de 1.50 a 1.77 m de longitud. Su peso oscila entre 180 y 280 kg.

Su piel es brillosa y lisa de color entre gris oscuro, verde oscuro y negro. Su piel no es tan gruesa como la del hipopótamo común, por lo que tiende a deshidratarse rápidamente con los rayos del sol. Segregan un líquido rosado conocido coloquialmente como “sudor de sangre” que protege su piel de quemaduras solares y es por ello que casi todo el tiempo lucen húmedos.

Miden de 1.50 a 1.77 m de longitud y su peso oscila entre 180 y 280 kg.

Ambas especies de hipopótamo tienen la capacidad de cerrar las válvulas musculares de la nariz y las orejas cuando se sumergen en el agua, donde pueden aguantar hasta cinco minutos ininterrumpidos, pero una cría solo aguanta 30 segundos.

Anatomía de un hipopótamo pigmeo.

Dentadura y forma del rostro de un hipopótamo pigmeo.

Hipopótamo común

Esta especie se caracteriza por su enorme tamaño y un cuerpo similar a la figura de un barril. Son de color gris con algunas áreas en tono rosa pálido, distribuido mayormente en cuello, orejas y rostro. El cuello contiene mucha más grasa y piel que los pigmeos, una de las particularidades que los distinguen.

Son unos de los mamíferos terrestres más grandes del mundo, posicionándose solo detrás de los elefantes y rinocerontes. La medida estándar de su peso se mantiene entre 1300 y 1500 kg, pero hay machos que alcanzan a pesar más de 3,200 kg. Ellos crecen durante toda su vida, en comparación con las hembras que detienen su crecimiento alrededor de sus 25 años de vida.

Su peso es entre 1300 y 1500 kg, aunque algunos pueden alcanzar 3,200 kg.

Al igual que los pigmeos, segregan un “filtro solar” natural que al paso de los minutos cambia a color naranja o rojizo, lo que puede dar una apariencia de que su piel está lastimada. Para los científicos resulta fascinante saber que la madre naturaleza incluyó para los hipopótamos este tipo de componente que los protege de los peligrosos daños del sol y que sin su efectividad la piel sufriría daños irremediables.

Anatomía interna de un hipopótamo.

Esqueleto de un hipopótamo común. Ilustración.

Las dos especies de hipopótamo poseen colas (30 cm aprox. en hipopótamos comunes y 15 cm en pigmeos) muy pegadas al cuerpo. Con ellas demuestran su estado de ánimo y son útiles para dispersar el excremento como una muestra de su territorialidad. Cuando se sienten amenazados también la agitan vigorosamente.

Machos jóvenes y hembras son casi indistinguibles ya que no presentan dimorfismo sexual y dentro del agua resulta aún mucho más complicado diferenciarlos. Un macho adulto logra identificarse solamente por su enorme tamaño.

Algo que los representa es su prominente boca y dentadura. Los grandes caninos e incisivos son utilizados para la lucha entre machos. Los incisivos inferiores crecen de manera continua en los ejemplares masculinos llegando a medir 40 cm, mientras las piezas caninas alcanzan 50 cm. Ellos pueden abrir la mandíbula a un ángulo de casi 180°, siendo su principal arma de combate con la que se ocasionan profundas heridas. En resumen, sus dientes están adaptados para pelear, por lo que una mordida de hipopótamo llega a ser letal.

Anatomía del hipopótamo común.

Dentadura de un hipopótamo común.

Los hipopótamos comunes pueden abrir la mandíbula a un ángulo de casi 180°.

Su gran peso no les impide correr y sorprenden con velocidades de alrededor de 30 km/h. No logran mantener ese ritmo por mucho tiempo, sin embargo con ello basta para alejar a cualquier intruso.

Para amortiguar el peso se sientan en cuclillas antes de acostarse y se inclinan más hacia un lado para no aplastar sus patas, o bien, se colocan de manera recta manteniendo a los lados sus extremidades.

¡Cuántos datos interesantes sobre los hipopótamos! Ahora los miraremos y apreciaremos de manera distinta con toda la información que ya sabemos sobre ellos.